Valores: Del concepto a los métodos

Un valor es una convicción o creencia estable en el tiempo de que un determinado modo de conducta o una finalidad existencial es personal o socialmente preferible a su modo opuesto de conducta o finalidad (Milton Rokeach)

Valor es una meta transituacional deseable, variable en importancia, que sirve como guía o principio en la vida de una persona u otra entidad social (Shalom H. Schwartz)

Ideales que dan forma y significado a nuestras vidas. Se manifiestan en las prioridades que elegimos, las decisiones que tomamos y las acciones que emprendemos. (Brian P. Hall)

Pero… ¿qué son los valores?

Podríamos llenar páginas y páginas con definiciones como éstas acerca de los valores. Con diferentes puntos de vista, más bien complementarios que contrapuestos. En definitiva, ha habido y hay visiones diversas pero complementarias del concepto valor: creencias, pautas, criterios, metas, esencias, ideales… Porque el mejor acercamiento a éste, como a tantos otros fenómenos humanos, surge de integrar diferentes perspectivas. Como en aquella parábola hindú de Los ciegos y el elefante, que relataba cómo para identificar al elefante era necesario sumar las percepciones parciales de cada uno de los ciegos, que lo reconocían como un tronco, un muro, una serpiente, etc.

ciegos y elefante
Illustrator unknown – From Charles Maurice Stebbins & Mary H. Coolidge, Golden Treasury Readers: Primer, American Book Co. (New York), p. 89., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4581171

 

Y es que, como indicaba López Quintás (1):

Los valores son vertientes de la realidad ambigüas por naturaleza, carentes de contornos definidos, rebosantes de dimensiones y, como tales, muy difíciles de reducir a un estudio analítico preciso y riguroso.

Pero, como ya expusimos en un artículo anterior, en el fondo late una vieja dialéctica de la Axiología, sobre si los valores son algo objetivo o subjetivo. 

Del concepto a las teorías

La diferencia entre valores deseados por la persona (subjetivos) y valores deseables (objetivos) no es una simple cuestión de matiz, sino de fondo. A lo largo de la historia contemporánea han sido muchos los autores que, a falta de una teoría definida y una metodología adecuada, han hecho pendular entre objetivismo y subjetivismo. Y aún hoy, ante el objetivismo tradicional más reduccionista y el subjetivismo radical más relativista, hemos de estar alerta. Si no, podrían conducirnos a metodologías ineficaces y con el riesgo mayor de acabar al servicio de presiones ideológicas.

Como consecuencia, la descripción de teorías de desarrollo moral muestra un conflicto entre dos posiciones. La primera, la educación del carácter, postula la enseñanza/aprendizaje de unos valores concretos, considerados básicos para la convivencia en las sociedades modernas. La segunda, prima el desarrollo del juicio moral y no está de acuerdo con enseñar unos valores concretos. Ésta propone que en los primeros años, en la niñez, y a aquellas personas que no hayan desarrollado su pensamiento abstracto o lógico, es más adecuado educarles dentro de un código moral o valores concretos del contexto al que pertenezcan. Más tarde en la adolescencia, cuando los sujetos ya poseen un pensamiento lógico elaborado, se pueden utilizar otras estrategias y técnicas. Lo más interesante de estos planteamientos, para quienes trabajamos desde una perspectiva educativa, es la necesidad de integrarlos, nuevamente, en lugar de analizarlos como modelos o enfoques contrapuestos.

valores teorías

¿Que son valores para nosotros?

Desde nuestra perspectiva psico-educativa los valores son referentes valiosos para las personas, que ofrecen significado a sus vidas y se convierten en motores del comportamiento. Engloban ideales, intereses, motivaciones y necesidades que rigen la vida y la conducta. Siempre hay valores actuando en la vida de cada persona. Es importante identificarlos para poder intervenir en su desarrollo. Constituyen la base que da significado, impulsa y motiva nuestro desarrollo personal. Y también el de las organizaciones.

No creemos que existan valores “malos” o negativos, esos llamados contravalores. Más bien debiéramos hablar de la presencia o ausencia de uno u otro valor y la jerarquización entre ellos. El propio Scheler, probable creador del término “contravalor”, lo desechó posteriormente. ¿Acaso creemos que alguien pueda tener como ideales de su vida la In-Justicia, la I-Responsabilidad o la Des-Igualdad? Cosa bien distinta es que haya personas que no incluyan en su “lista de valores” alguno/os de estos tres: Justicia, Responsabilidad, Igualdad. O que los tengan subordinados a otros valores bastante menos prosociales, como pudieran ser: Seguridad, Economía o Placer sensorial.

Valores, jerarquía y conducta

Así entendidos, los valores no son sólo los que se declaran verbalmente, sino aquellos que están en la base de las preocupaciones e intereses, necesidades y aspiraciones. La combinación de éstos y la priorización de unos u otros determina la conducta del individuo. Cada conducta es manifestación de diversos valores, que influyen significativamente en nuestra vida diaria. Según el modo en que cada uno, en cada momento, establece su orden de prioridades, surgen combinaciones que reflejan nuestra personal forma de ver el mundo y determinan nuestras actitudes ante él.

Probablemente no tenemos capacidad para atender a más de diez prioridades en cada momento dado de nuestras vidas. Incluso dos personas, grupos o instituciones con los mismos diez valores, pueden manifestar conductas diferentes según cómo manifiesten sus prioridades. De acuerdo con el modo en que cada cual -individuo o grupo- establece sus prioridades de valor, surgen combinaciones únicas que reflejan su forma actual de ver el mundo y determinan sus actitudes.

En cada persona los valores van cambiando a lo largo de la vida en un proceso dinámico y sistémico, influidos por las distintas situaciones y experiencias vividas. Así, se establece una relación dinámica entre los valores y el desarrollo humano; de manera que, una vez identificados, pueden relacionarse de forma específica con el equilibrio y las etapas de madurez de la persona, grupo u organización. Y, del mismo modo, también con los estadios de desarrollo de liderazgo.

De teorías a metodologías

Por todo esto nos parece tan importante poder contar con metodologías que incorporen ambas dimensiones: objetiva y subjetiva. Metodologías validadas e integradoras, construidas sobre el trabajo precedente de pensadores e investigadores. Con un enfoque comprensivo de una realidad que no es ambigua sino relacional (y por ello profundamente humana) para abordar la identificación y análisis de los valores. Creemos que eso hace posible trabajar con rigor profesional, sin sucumbir ante dogmatismos ni relativismos. Y nos enfoca al desarrollo (personal o colectivo) basado en los valores, con propuestas para la mejora continua y la transformación del individuo y de la sociedad.

Entre esas metodologías integrales y validadas hemos considerado que la Teoría de valores humanos de Schwartz y el Modelo axiológico de Hall-Tonna resultan de especial relevancia en el ámbito psico-educativo. Ambos modelos y sus respectivos instrumentos constituyen herramientas consolidadas para identificación y medición de valores humanos. Y favorecen el trabajo con valores, ya que los definen de manera concreta y otorgándoles un significado comprensible. Además, ambos proponen una clasificación de valores que explica la relación dinámica entre ellos y facilita su comprensión dentro del marco de desarrollo humano.

En el contexto español hay numerosas investigaciones que han respaldado la utilidad tanto del modelo de Schwartz como del de Hall-Tonna, incluso la complementariedad entre ambos (2), a la hora de identificar los valores en una estructura teóricamente fundamentada y que favorezca el posterior trabajo con los mismos. 


  1. López Quintás (1992) El conocimiento de los valores. Ed. Verbo Divino: Pamplona.
  2. Korres & I. Elexpuru. La medición e identificación de valores: complementariedad entre los modelos de Schwartz y Hall-Tonna. Rev. Int. Educación y Aprendizaje, vol 2, nº 2, 2014.

 

A continuación se puede ver una breve presentación sobre la evolución del concepto “valor”, extraída de nuestros materiales audiovisuales para la formación. En concreto, una secuencia acerca de la superación de la dialéctica entre subjetivismo y objetivismo axiológico:

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