Teorías axiológicas. El modelo Hall-Tonna

En artículos anteriores ya hicimos algún acercamiento a la evolución del concepto “valor”. E hicimos mención a la Teoría de valores humanos de Schwartz y el Modelo axiológico de Hall-Tonna como metodologías integrales y validadas para el trabajo con valores. Ambos modelos los definen de manera concreta y otorgándoles un significado comprensible. Ambos proponen una clasificación de valores que explica la relación dinámica entre ellos y facilita su comprensión dentro del marco del desarrollo humano. 

Sus respectivas metodologías e instrumentos constituyen herramientas consolidadas para la identificación y medición de valores humanos. Aunque, en el caso del Hall-Tonna resultan más difíciles su comprensión y aplicación en el aula con menores. En cambio, el modelo de Schwartz dispone de un instrumento de más sencilla aplicación y adaptado a edades menores, aunque proporciona una información bastante más limitada.

En el contexto español son numerosas las investigaciones que han respaldado la utilidad de uno y otro modelo a la hora de identificar los valores en una estructura teóricamente fundamentada y que favorece el posterior trabajo con los mismos. Incluso que han respaldado la complementariedad entre ambos modelos (1).

Naturaleza de los valores

Ambos modelos coinciden en conceptualizar los valores como guías que orientan la vida de las personas y que se reflejan en su comportamiento. Schwartz, siguiendo a Rokeach y desde una perspectiva sociocognitiva, prioriza el carácter subjetivo de los valores. Los presenta como representaciones internas del sujeto inherentes a tres tipos de necesidades universales básicas: biológicas, de interacción social y de supervivencia y bienestar del grupo. Hall subraya que los valores establecen en cada persona la conexión entre los mundos interior y exterior, pues ambos constituyen la realidad, reconociendo así la doble naturaleza subjetiva y objetiva de los valores.

Ambos reconocen la universalidad de los valores humanos y han sido comprobados en diversos contextos transculturales. Aunque, para ello, parten de distintas bases: Schwartz reconoce 10 “tipos motivacionales” o categorías axiológicas, a partir de 3 necesidades universales básicas. Hall y Tonna entienden que los valores corresponden a experiencias universales expresadas emocionalmente a través del lenguaje. Experiencias que ellos recogieron en 125 palabras-valor que llegaron a identificar a lo largo de 30 años de investigación.

El modelo de Hall-Tonna

Brian Hall y Benjamin Tonna ofrecen un modelo teórico completo sobre los valores en relación con el desarrollo humano: Desarrollo evolutivo, moral y de la conciencia. Un modelo empíricamente validado: Universidad de San Francisco y luego la American Psychological Association. Y en España, por la Universidad de Deusto (2). Constituye un modelo de valores integrador, de corte evolutivo, dinámico y sistémico, Evolucionado a partir de modelos anteriores que intentaron dar explicación a qué son los valores y cómo influyen en la conducta humana. Construido bajo la influencia de hasta 47 teorías de desarrollo:

  • Desde las fuentes clásicas aristotélicas, más próximas a las Virtudes
  • Hasta el pensamiento de Freireque vincula de forma dinámica lenguaje con desarrollo cultural, social e institucional
  • Y con especial fundamento en los respectivos modelos de Maslow y de Rokeach, que coinciden en considerar ambas dimensiones -objetiva y subjetiva- como parte de una misma y compleja realidad.

Hall y Tonna enfocaron el tema de los valores desde una perspectiva sociológico-experimental. Describiendo la realidad, pero no estableciendo juicios sobre la calificación de ésta. Propusieron la existencia de 125 valores que se dividen en dos tipos:

  • Valores meta: Describen ideales y fines, orientan y sostienen las actitudes. Nos impulsan y animan, son nuestros objetivos finales en la vida.
  • Valores medio: Reflejan y traducen los “meta” a códigos normativos y de conducta. Están vinculados a destrezas, capacidades y competencias.

De valores a comportamientos

La combinación de estos valores y la priorización de unos u otros determinará la conducta humana. Desde esta perspectiva es primordial entender la relación entre valores y conductas: Cada conducta es  manifestación de diversos valores que influyen significativamente en nuestra vida diaria. Según el modo en que cada uno, en cada momento, establece su orden de prioridades, surgen combinaciones. Tales combinaciones reflejan nuestra personal forma de ver el mundo y determinan nuestras actitudes ante él.

Los valores no son sólo los que se declaran verbalmente, sino aquellos que están en la base de las preocupaciones o necesidades de la persona, grupo o institución. Así se traducen en conductas y cada comportamiento es manifestación de la interacción de múltiples valores.

Ilustradora: Rosamariposa. En: Blog Monigotes para pensar

Jerarquías y mapas de valores

Hall y Tonna, alineados con Maslow y Rokeach, exponen que las diferencias de comportamiento entre las personas vienen determinadas por su distinta selección y priorización de valores. Para ellos los valores no tienen sentido aislados con independencia unos de otros, sino en lógica subordinación. Hacen referencia a una mayor o menor importancia en la apreciación del sujeto que los descubre, ordenándolos en una jerarquía o escala interior que va a constituirse en guía de su conducta. Así dan lugar a perfiles únicos que pueden determinarse en “mapas axiológicos” concretos. En estos mapas no existen “valores malos” o negativos” o  contravalores, sino presencia o ausencia de valores y jerarquización entre ellos.

Probablemente no tenemos capacidad para atender a más de 10 prioridades en cada momento dado de nuestras vidas. Incluso dos personas, grupos o instituciones con los mismos diez valores, pueden manifestar conductas diferentes según cómo manifiesten sus prioridades. De acuerdo con el modo en que cada cual -individuo o grupo- establece sus prioridades de valor, surgen combinaciones únicas que reflejan su forma actual de ver el mundo y determinan sus actitudes.

Diagnóstico de valores

En cada persona los valores van cambiando a lo largo de la vida en un proceso dinámico y sistémico, influidos por las distintas situaciones y experiencias vividas. Así se establece una relación dinámica entre los valores y el desarrollo humano. De manera que, una vez identificados, pueden relacionarse de forma específica con el equilibrio y las etapas de madurez de la persona, grupo u organización.

Esta posibilidad de identificar y “medir” los valores es una aportación fundamental del modelo, que la entiende principalmente como parte de un proceso evolutivo de toma de conciencia, y de búsqueda de sentido o significado.

Pues, como dijera Brian Hall:

“Los valores se pueden elegir de manera consciente, pueden ser medidos y pueden convertirse en una herramienta que nos permita elegir nuevas aspiraciones para el  futuro, en lugar de vivir nuestras vidas bajo la directiva de otras personas.”

Esta metodología puede aplicarse también en las organizaciones. De hecho cuenta con una significativa experiencia de aplicación en instituciones educativas y organizaciones sociales. Así pueden llegar a entender los valores colectivos de sus miembros, personal y equipos directivos, y de la propia entidad. Pueden analizar sus prioridades y desarrollar planes de acción encaminados a la mejora continua y el desarrollo de liderazgo.

De esta forma el trabajo sobre valores se transforma en una herramienta psico-educativa mediante la cual las personas y las organizaciones obtienen una nueva perspectiva que les ayuda a desarrollar su potencial y resolver sus problemas.


(1) KORRES O., ELEXPURU I. La medición e identificación de valores: complementariedad entre los modelos de Schwartz y Hall-Tonna. Rev. Int. de Educación y Aprendizaje, Vol 3, Nº 1, 2015.

(2) ELEXPURU, I. Y MEDRANO, C. (2001) Desarrollo de los Valores en las instituciones educativas. Secret. Gral. del MECD y Ed. Mensajero. Disponible en https://goo.gl/TY09bf

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