Tag

cambio-mejora

Cultura organizacional y estrategia de fundraising

En el mundillo de las organizaciones se habla hoy mucho sobre el fundraising, sus dificultades y modelos de éxito. Para las organizaciones siempre ha sido importante tener (y actualizar) una estrategia de captación de fondos. Especialmente en esta última década de “crisis económica”.

Estrategias insuficientes

Pero son muchas las organizaciones cuyo balance económico no levanta cabeza, a pesar de emprender sucesivas campañas de marketing digital: web, redes sociales, mailing masivo… Y es que, sin duda, un fundraising eficaz no puede centrarse en la aplicación de recursos de la hoy tan afamada transformación digitalLa “digitosofía” (o “digitolatría”, que también pudiera ser) quizás sirva para el marketing de la gran banca, pero no tanto para una organización social.

Creo que para el marketing social y la captación de fondos de una organización sería mucho más esencial:

  1. Tener claramente definida la “causa” que se propone a socios, donantes y personal de la organización, buscando su compromiso con ella (aportación económica de unos y esfuerzo profesional de otros). Y concretarla y actualizarla periódicamente con objetivos específicos que continúen motivando sobre necesidades específicas.
  2. Centrar esfuerzos en la “cultura” de la organización, sus valores y sus creencias. Pero los auténticos, no los que la consultora nos puso en primera página del Plan Estratégico o en la Home de la web institucional. Para esto -claro- hay que mantener alguna forma de observatorio interno que permita el diagnóstico permanente y facilite así la adecuada intervención correctora.
Construyendo el Mundo
© RosaMariposa (licencia Creative Commons)

Creencias a revisar

Así que no estamos ya hablando de marketing (¿o sí?) sino de cultura organizacional. La cultura organizacional como respuesta para mejorar la captación de fondos. Sobre esto gira el artículo que comparto, de Florencia Gambetta, y que me permito resumir en este esquema:

  • Conseguir dinero es importante para la misión. Conviene buscar excedentes (que no es lucro) y aplicarlos en la mejora de los objetivos, no sólo en la ejecución de actividades.
  • El donante no es sólo una cuenta bancaria; hay que darle voz, mantenerlo informado e involucrarlo en la organización. Y fidelizarlo, como se haría con un cliente.
  • Atender las necesidades del personal es imprescindible para mantener su compromiso con la causa. La colaboración de cada empleado es esencial para una captación de fondos exitosa. Y también la de cada equipo de trabajo, la sinergia entre todas las áreas de la organización.
  • Se trata de “vender” nuestro proyecto, no de vendernos. Por eso hay que hacerlo con coherencia, pero también sin miedos ni prejuicios. No cansemos al “comprador” con abuso de palabras-mito y justificaciones éticas que nadie nos ha pedido.
  • El entorno cambia con rapidez, por lo que la organización debe estar permanentemente abierta al cuestionamiento interno. Se puede y se debe ir cambiando el mensaje, abrirse a nuevas ideas. Y hacerlo -eso sí- sin cambiar la esencia de la organización; porque si no, más que adaptarnos, estaríamos inventando otra nueva, y eso no suele gustar al donante.

Basado en: 6 creencias que atentan contra tu captación de fondos

Captar… con corazón

Por mucho que pudiera incomodarnos, una organización se sostiene sobre un balance económico positivo. Y éste se construye sobre algo más que el recurso constante a la tecnología como solución a todos los problemas. Ahora  y siempre, la más auténtica tecnología-punta ha sido y será la que se aplica desde y para la interacción humana. Una tecnología “del corazón”, con la empatía y la comunicación como principales recursos. Y donde -cómo no- ha de seguir destacando el papel de las creencias y de los valores.

Propósitos, metas y planes

Se acerca el fin de año…

O mejor dicho, nosotros nos acercamos a él. En estas fechas, entre tantas seudo-obligaciones de celebraciones, compras, visitas, cocina, comilonas… (y sin dejar de trabajar más que unos pocos días) no encuentra uno tiempo ni para actualizar este blog. Pero he querido, al menos, dejar esta entrada con algunas breves reflexiones que tomo prestadas para reflexionar juntos (si usted quiere) sobre esa tradición, más que costumbre, de formular “los propósitos de Año Nuevo”.

Empezamos con humor, aclarando el concepto mediante esta viñeta de Annie Taylor: 

angus&phil– ¿Qué son exactamente “propósitos de Año Nuevo”?

– Es una lista de cosas por hacer… para la primera semana de enero.

No me diga que ese can no tiene buena parte de razón… Bueno, tal vez llegue -usted o yo- hasta final del mes.

bridget_jones

También hacía bromas con ello la protagonista de aquella película “El diario de Bridget Jones”. No hay más que ver esta imagen de una de las carteleras con que se anunciaba:

La lista de propósitos de Bridget incluía tópicos tan transitados como: dejar de fumar, dejar de beber, ir al gimnasio… También se ponía metafísica y se proponía alcanzar el equilibrio interior. Luego se centraba insistentemente en sus piernas… Pero acababa -y esto es lo que más me importa- proponiéndose “dejar de hacer listas” de propósitos. Cabría entender, claro, que para qué hacer propósitos que no iba a cumplir.

 

La oportunidad la pintan…

365 oportunidades

Sigo tirando de viñetas, pero ésta algo más seria. 

Aquí el dibujante Liniers, personificando al gatito, nos invita a construir nuestro nuevo año y no esperar a ver “qué nos trae”. Nos invita a aprovechar al máximo, uno tras otro, todos y cada uno de los días del año como una nueva oportunidad para mejorar, para cambiar. 

Como estos autores, nosotros también criticamos con humor nuestros propósitos para Año Nuevo (que, probablemente, se repiten año tras año). Y también asumimos que el cumplimiento de tales metas, como de cualquiera otras, pasa por esforzarse en aprovechar la oportunidad de cada día.

Pero, claro, esto implica tener clara otra cuestión aún más importante: no se puede alcanzar una meta sin un plan de acción. Porque, como nos recordaba el autor de El Principito:

Una meta sin un plan es sólo un deseo.
(Antoine de Saint-Éxupery)

 


TECNOLOGÍA DE VALORES

MISIÓN/METAS = Establecer objetivos y planificaciones a largo plazo, considerando las necesidades personales y la responsabilidad hacia la organización y la sociedad.

EFICACIA/PLANIFICACIÓN = Diseñar objetivos y actuaciones más eficaces y menos costosas, con el propósito de mejorar la calidad, la rentabilidad y el servicio.

LOGRO/ÉXITO = Conseguir algo – proyectos, actuaciones – digno de reconocimiento.

[definiciones cortas originales del modelo Hall-Tonna, según adaptación de Elexpuru y cols. (2002) Universidad de Deusto] 


 

Hazlo o no lo hagas… pero ten un plan

En este breve texto de fin de año he querido recordar, a quien quiera escuchar y a mí mismo, la importancia de trazar planes si de verdad queremos alcanzar algunas de nuestras metas. Porque el plan es más importante que el propósito

Y eso, afortunadamente, valdrá para todos y cada uno de los 365 días del año en ciernes. Así lo plasmó la FAD, no hace mucho, en este spot “Propósitos de año empezado”:

Competencia y competitividad

Malentendiendo el competir.

Me topé con ese reality show llamado “Sabotaje en la cocina” donde todo vale, cocinar bien o boicotear a los rivales. Viendo espectáculos tan patéticos como ese programa de televisión, se hace comprensible el creciente rechazo a la Competitividad… Pero es que americanadas como “Sabotaje en la cocina”, u otras experiencias distorsionadoras, no deberían marcar nuestro sentido de las palabras-valor.

¿Usted qué cree?: COMPETENCIA y COMPETITIVIDAD ¿son o no valores?

Desde luego, si entendiésemos esas palabras con el sentido que ilustran estas viñetas de Eneko, no es de extrañar que abominásemos de ellas:

competitividad3 competitividad2 competitividad1

 

 

 

 

 

 

 

 

Rechazo moralista

Pero me pregunto quién y cómo decidió que desarrollar competencia(s) y competir deben ser considerados execrables rasgos capitalistas. Salvo para el fútbol, claro: en ese fenomenal negocio disfrazado de deporte sí que competir está bien visto por la mayoría, a veces hasta llegar a la violencia.

¿Más valores repudiados? ¿Por qué este empeño de las ideologías (y las religiones) en marcar jerarquías de valores?. Valores y jerarquías que, según ellas entienden, deben ser universales y radicales; repudiando todo aquello que excede sus cuadriculadas prioridades?

¿Qué tal si en vez de etiquetar ciertos valores, con esa supuesta autoridad moral (más bien la “hemiplejía moral” que criticaba Ortega) los redescubriésemos y revitalizásemos así, con un sentido más profundo y positivo?:


TECNOLOGÍA DE VALORES

COMPETENCIA = Tener seguridad en las propias destrezas para realizar una contribución positiva en el trabajo o a la sociedad.

COMPETITIVIDAD = Tener afán de superarse y de dar lo mejor de uno mismo en la profesión o en un área determinada.

[definiciones cortas originales del modelo Hall-Tonna, según adaptación de Elexpuru y cols. (2002), Universidad de Deusto]


Éstas y otras palabras repudiadas

Quizás así devolveríamos el debido respeto a palabras-valor de tan larga tradición. Palabras que, formen o no parte de nuestro personal mapa de valores, merecen conservar su espacio sin ser repudiadas. Tal vez vistas así (sin puñalada, pisotón ni cachiporra) podríamos acercarnos con más libertad a su aceptación y desarrollo. Tal vez, incluso, así lleguen a parecernos tan respetables como otras palabras-valor (¿o son palabras-mito?) a menudo sobredimensionadas en nuestro actual contexto cultural. Por ejemplo, esa Tolerancia que, bien mirado, en un mundo tan lleno de situaciones intolerables, también podría ser uno de esos valores “discutibles y discutidos”, en vez de ocupar tan altas posiciones en el ranking de la moral-políticamente-correcta.

Otro día trataremos de otros constructos muy ligados a estos que hoy traemos, y me temo que también bastante repudiados en ésta nuestra sociedad postmoderna: La Voluntad y el Esfuerzo. ¡Así nos va! ¿Alguien de ustedes los echa de menos… por ejemplo en la Educación?

Limitaciones y oportunidades

“Vivir intensamente es encontrar cada día una nueva inseguridad”

(Mauricio Wiesenthal)

limitaciones y oportunidades

Llega el nuevo año y una vez más, como al inicio de cada ciclo, volvemos a formular esos buenos propósitos: ir al gimnasio, aprender o mejorar nuestro inglés, leer más, jugar más, beber o comer menos…

También hay deseos más elevados para el año nuevo, es cierto. Pero muchos de ellos -el fin de la pobreza, el control del cambio climático o la paz mundial-  nos parecen poco vinculados a nuestras conductas. Esto no es tan cierto… pero sí que su resolución supera con mucho el marco temporal no ya de un año sino de toda nuestra vida.

El caso es que cada año por estas fechas arrecian los buenos propósitos. Y, como en aquel Día de la marmota de la película “Atrapado en el tiempo”, parece que cada primero de enero nos damos una nueva oportunidad para repetir y mejorar nuestros comportamientos y experiencias.

Está bien; siempre será mejor tomar conciencia y reconocer nuestros errores e incumplimientos, en vez de ignorarlos, negarlos, encubrirlos o justificarlos. Con humildad, pero también con voluntad de esfuerzo; porque de esa combinación surgen actitudes que nos permiten:

  • conocernos mejor,
  • aceptarnos a nosotros mismos,
  • valorar nuestras fortalezas
  • e intentar mejorar nuestras debilidades.

” Para ser auténticos, debemos asumir el pasado (la parte de lo ya sido que nos ofrece posibilidades a los hombres del presente), y proyectar el futuro (la parte del porvenir que puede ser diseñado desde el presente)… Para desarrollarnos como personas, debemos aceptar el ser que tenemos, con todo cuanto implica. En vez de malgastar las energías en desear ser otra cosa, hemos de emplearlas en sacar pleno partido a las posibilidades de que disponemos con vistas a realizar el ideal que va implícito en nuestra realidad personal “

(Alfonso López Quintás en El libro de los valores)

viñeta limitaciones¿Debilidades u oportunidades?

Aceptar y aceptarse, sí pero con todas sus implicaciones; con autenticidad, sin aprovechar el reconocimiento de nuestro error o limitación como pretexto (“es que yo soy así”) para mantenernos en el confort y el conformismo, el inmovilismo o hasta la pereza.

Porque no debemos confundir nuestras limitaciones con nuestros miedos. La conciencia de nuestras limitaciones sólo puede ser fruto de un profundo conocimiento de nuestro ser y nuestra circunstancia. Y, bien mirado, constituyen el diagnóstico imprescindible para afrontar luego el cambio.

Como escuché en una canción: “Cambiar no es perder, ni perder es naufragar, ni naufragar es morir”. Más rotundo había sido Confucio cuando dijo:

“Los únicos que no cambian son los sabios de primer orden… y los completamente idiotas”

 

Aceptación… y crecimiento

La Aceptación de nuestros errores y limitaciones puede considerarse un valor estrechamente vinculado a nuestras conductas, como todos los valores instrumentales o valores-medio. Y, por consiguiente, conectado a destrezas o habilidades que podemos, quizás debemos, desarrollar. Con humildad, valentía y sabiduría.

“… Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, Valor para cambiar las cosas que puedo cambiar, Sabiduría para reconocer la diferencia” (atribuida a Reinhold Niebuhr)

 

Esa triada virtuosa de Aceptación-Humildad-Esfuerzo genera actitudes de mejora continua muy necesarias en esta sociedad actual, tan dada a la inmediatez y el victimismo. Y creo que como educadores, padres o madres, líderes o directivos, haríamos bien en tenerla muy presente. Ahora porque comienza un año nuevo, y siempre porque cada día es una nueva oportunidad.

limitaciones y oportunidades

 


TECNOLOGÍA DE VALORES

LIMITACIÓN / ACEPTACIÓN = Reconocer y aceptar nuestras limitaciones y potencialidades utilizando la capacidad de autocrítica. Implica conocer la realidad objetiva de que todas las personas tienen potencialidades y limitaciones.

LIMITACIÓN / DESARROLLO = Reconocer que para desarrollar el talento hay que conocer las propias limitaciones. Implica la actitud de afrontar incluso con humor las propias imperfecciones y aprender de los propios errores.

PERSEVERANCIA = Mantenerse constantes para conseguir lo comenzado, aun soportando con serenidad experiencias o situaciones difíciles o cambios repentinos y frustrantes.

[definiciones cortas originales del modelo Hall-Tonna, según adaptación de Elexpuru y cols. (2002) Universidad de Deusto] 


  

Conclusión

“Nadie nace hecho. Nos vamos haciendo poco a poco, en la práctica social en que tomamos parte”, escribió Paulo Freire. Yo, por mi parte – lo he dicho muchas veces – quisiera seguir aprendiendo algo nuevo cada día… y así hasta que me llegue la muerte (ojalá que aún tarde mucho). E incluso en ese preciso momento, como decía un tío mío, aprenderé algo nuevo, porque… nunca antes me he muerto.

¿Y si alguien creyera que ya es sabio y maduro? Pues… ¡qué lástima! ¿Y a qué va a dedicar el resto de su vida?

Twitter

Lo que te convierte en víctima, más que una agresión o una injusticia, es el abandonar tu poder personal y la responsabilidad de recuperarlo. pic.twitter.com/fvplxshfrk