¿Qué es el modelo Hall-Tonna?

El modelo Hall-Tonna

Constituye un enfoque axiológico comprensivo para la identificación, medición y análisis de los valores. Brian Hall y Benjamin Tonna entendieron que los valores corresponden a experiencias universales expresadas emocionalmente a través del lenguaje; experiencias que ellos recogieron en 125 palabras-valor que llegaron a identificar a lo largo de 30 años de investigación. Así hoy nos ofrecen una lista universal de valores comunes a muy diferentes lenguas y culturas, en un modelo teórico completo y empíricamente validado: Universidad de San Francisco y American Psychological Association; y en España, Universidad de Deusto. Un modelo que trata los valores en relación con el comportamiento y el desarrollo humano:

  • desarrollo evolutivo
  • desarrollo moral y
  • desarrollo de la conciencia.

Como aplicación de su teoría, fueron configurando un instrumento de medición de esos 125 valores (Inventario de Valores Hall-Tonna) que incluye aplicaciones para su identificación y evaluación en individuos y grupos. En las últimas décadas se ha desarrollado un conjunto de herramientas de evaluación en 15 idiomas y para distintas culturas. Y se cuentan ya por decenas de miles las personas, por todo el mundo, que han sido sometidas a estas pruebas, actualmente también disponibles online. Las mediciones han permitido validar, a través de la determinación de correlaciones estadísticas, la relación entre los valores y los comportamientos asociados, con lo que su capacidad de predicción ha sido confirmada.

Características

Evolucionado a partir de modelos anteriores que intentaron dar explicación a qué son los valores y cómo influyen en la conducta humana. El modelo Hall-Tonna constituye un modelo integrador y de carácter:

  • evolutivo, pues entiende que el desarrollo de valores es un proceso, con un gradiente de complejidad cíclico;
  • dinámico, ya que cada persona prioriza sus valores principales dependiendo del contexto, de su circunstancia (en cada momento de su vida) y de su experiencia;
  • y sistémico, porque el desarrollo de un valor influye directamente en otros valores asociados (o incluso contrapuestos) lo que lleva a reajustar el sistema de prioridades.

Fuentes

El modelo Hall-Tonna fue construido bajo la influencia de hasta 47 teorías de desarrollo: Desde las fuentes clásicas aristotélicas (más próximas a las Virtudes) hasta el pensamiento de Freire (que vincula de forma dinámica lenguaje con desarrollo social e institucional). Superando reduccionismos subjetivistas u objetivistas (aunque basándose en el Movimiento de Clarificación de Valores y Kohlberg), toma especial fundamento en los modelos de Maslow y de Rokeach que coinciden en considerar ambas dimensiones -objetiva y subjetiva- como parte de una misma y compleja realidad.

árbol modelo Hall-Tonna

Representación de teorías axiológicas (clic para ampliar)

De valores a conductas

Hall y Tonna enfocaron el tema de los valores desde una perspectiva sociológico-experimental, que busca describir la realidad sin establecer juicios sobre ésta. Propusieron la existencia de 125 valores, que se dividen en dos tipos:

  • Valores meta: Describen ideales y fines, orientan y sostienen las actitudes. Estos valores nos impulsan y animan, son nuestros objetivos finales en la vida.
  • Valores medio: Reflejan y traducen los primeros a códigos normativos y de conducta. Están vinculados a destrezas, capacidades y competencias.

modelo Hall-Tonna fasesEl modelo Hall-Tonna propone que las diferencias de comportamiento entre las personas vienen determinadas por su distinta selección, combinación y priorización de valores; con ello dan lugar a perfiles únicos que pueden representarse en mapas axiológicos concretos. Cada conducta es manifestación de diversos valores que influyen significativamente en nuestra vida diaria. Según el modo en que cada uno, en cada momento, establece su orden de prioridades, así surgen combinaciones que reflejan nuestra personal forma de ver el mundo y determinan nuestras actitudes ante él.

De la identificación a la acción

Los valores no son sólo los que se declaran verbalmente; también son aquellos que están en la base de las preocupaciones o necesidades de la persona, grupo o institución, y que se traducen en comportamientos. El crecimiento personal en este modelo se contempla como un proceso evolutivo de toma de conciencia y de búsqueda de sentido. La posibilidad de “medir” los valores es una aportación fundamental de este modelo. Partiendo del Inventario de Valores de Hall-Tonna y a través de un software exclusivo (ValuesID), se hacen explícitos los valores personales (y/o grupales) y su orden de prioridad. Ello permite detectar posibles déficits y gaps (lagunas, bloqueos) y facilita el diseño de un plan de acción para:

  • la mejora,
  • el desarrollo de destrezas,
  • la resolución de problemas.

Pero los valores no son estáticos. Van cambiando a lo largo de la vida de cada persona, influidos por las distintas situaciones y experiencias vividas. Así se establece una relación dinámica entre los valores y el desarrollo humano. Y estos, una vez identificados, pueden relacionarse de forma específica con:

  • el equilibrio y las etapas de madurez de la persona, grupo u organización; 
  • los estadios de desarrollo de liderazgo.

Pues, como dijera Brian Hall:

“Los valores se pueden elegir de manera consciente, pueden ser medidos y pueden convertirse en una herramienta que nos permita elegir nuevas aspiraciones para el  futuro, en lugar de vivir nuestras vidas bajo la directiva de otras personas.”


Del individuo a la organización

Esta metodología puede aplicarse también en las organizaciones. De hecho cuenta con una significativa experiencia de aplicación en empresas, instituciones educativas y organizaciones sociales, que así pueden:

  • Entender y aprovechar mejor los valores personales de sus miembros, personal y equipos directivos.
  • Definir, revisar, alinear, desarrollar… los valores corporativos de la entidad.
  • Analizar sus prioridades y desarrollar planes de acción encaminados a la planificación estratégica o la mejora continua.

De esta forma, el trabajo sobre valores se transforma en una herramienta psico-educativa mediante la cual las personas y las organizaciones obtienen una nueva perspectiva que les ayuda a desarrollar su potencial y resolver sus problemas.

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