Malentendiendo el competir.

Me topé con ese reality show llamado “Sabotaje en la cocina” donde todo vale, cocinar bien o boicotear a los rivales. Viendo espectáculos tan patéticos como ese programa de televisión, se hace comprensible el creciente rechazo a la Competitividad… Pero es que americanadas como “Sabotaje en la cocina”, u otras experiencias distorsionadoras, no deberían marcar nuestro sentido de las palabras-valor.

¿Usted qué cree?: COMPETENCIA y COMPETITIVIDAD ¿son o no valores?

Desde luego, si entendiésemos esas palabras con el sentido que ilustran estas viñetas de Eneko, no es de extrañar que abominásemos de ellas:

competitividad3 competitividad2 competitividad1

 

 

 

 

 

 

 

 

Rechazo moralista

Pero me pregunto quién y cómo decidió que desarrollar competencia(s) y competir deben ser considerados execrables rasgos capitalistas. Salvo para el fútbol, claro: en ese fenomenal negocio disfrazado de deporte sí que competir está bien visto por la mayoría, a veces hasta llegar a la violencia.

¿Más valores repudiados? ¿Por qué este empeño de las ideologías (y las religiones) en marcar jerarquías de valores?. Valores y jerarquías que, según ellas entienden, deben ser universales y radicales; repudiando todo aquello que excede sus cuadriculadas prioridades?

¿Qué tal si en vez de etiquetar ciertos valores, con esa supuesta autoridad moral (más bien la “hemiplejía moral” que criticaba Ortega) los redescubriésemos y revitalizásemos así, con un sentido más profundo y positivo?:


TECNOLOGÍA DE VALORES

COMPETENCIA = Tener seguridad en las propias destrezas para realizar una contribución positiva en el trabajo o a la sociedad.

COMPETITIVIDAD = Tener afán de superarse y de dar lo mejor de uno mismo en la profesión o en un área determinada.

[definiciones cortas originales del modelo Hall-Tonna, según adaptación de Elexpuru y cols. (2002), Universidad de Deusto]


Éstas y otras palabras repudiadas

Quizás así devolveríamos el debido respeto a palabras-valor de tan larga tradición. Palabras que, formen o no parte de nuestro personal mapa de valores, merecen conservar su espacio sin ser repudiadas. Tal vez vistas así (sin puñalada, pisotón ni cachiporra) podríamos acercarnos con más libertad a su aceptación y desarrollo. Tal vez, incluso, así lleguen a parecernos tan respetables como otras palabras-valor (¿o son palabras-mito?) a menudo sobredimensionadas en nuestro actual contexto cultural. Por ejemplo, esa Tolerancia que, bien mirado, en un mundo tan lleno de situaciones intolerables, también podría ser uno de esos valores “discutibles y discutidos”, en vez de ocupar tan altas posiciones en el ranking de la moral-políticamente-correcta.

Otro día trataremos de otros constructos muy ligados a estos que hoy traemos, y me temo que también bastante repudiados en ésta nuestra sociedad postmoderna: La Voluntad y el Esfuerzo. ¡Así nos va! ¿Alguien de ustedes los echa de menos… por ejemplo en la Educación?

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