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EXPERIENCIAS

Valores repudiados

valores repudiadosHace algún tiempo tuve una interesante experiencia de análisis de valores con un grupo de madres y padres de un prestigioso colegio de Sevilla. Una interesante experiencia para nosotros como consultores, y espero que también para ellos pues sus valoraciones fueron bastante favorables. Fue un trabajo con cierta profundidad, aunque limitado en el tiempo: dos tardes y unas tareas entre sesiones que incluían la realización individual y análisis del Inventario de Valores de Hall-Tonna.

Valores ausentes: las tres D

Entre los resultados y conclusiones, más allá del trabajo formativo y de diagnóstico grupal, hubo algo que nos llamó poderosamente la atención: En aquel grupo de padres y madres, pertenecientes a la burguesía sevillana, había sucedido algo muy similar a lo que antes pudimos observar en otra población bien distinta.

Aquella otra experiencia había sido con un grupo de 30 madres y padres de una pequeña localidad agrícola y artesana de la serranía de Cádiz. En uno y otro caso, con poblaciones bien distintas, un ejercicio estandarizado de“consenso de valores sobre nuestra familia ideal” había arrojado un conjunto bastante similar de 15 o 20 valores prioritarios, secuenciados en etapas madurativas. Y, para completar el patrón, también ambos grupos coincidieron en la ausencia, en sus elecciones explícitas, de ciertos valores que responden a necesidades relacionadas con el dinero, la disciplina y el deber.

Esto no es tan sorprendente, si bien creo que merece esta referencia. Como también mereció la mención explícita y reflexión ante aquellos padres y madres participantes.

 


TECNOLOGÍA DE VALORES

CONGRUENCIA = Expresar sentimientos y pensamientos de manera que lo que uno siente internamente sea lo mismo que lo que comunica externamente.

ECONOMÍA (Beneficio) = Asegurar ganancias económicas para sentirse seguro y respetado, estableciendo una base sólida para el futuro.

CONTROL-ORDEN-DISCIPLINA = Tener pautas que permitan comportarse de acuerdo con las normas establecidas.

DEBER-OBLIGACIÓN = Seguir las costumbres y normas establecidas, con respeto a los otros y con sentido de responsabilidad hacia los códigos institucionales.

[definiciones cortas originales del modelo Hall-Tonna, según adaptación de Elexpuru y cols. (2002), Universidad de Deusto] 


 

¿Valores “negativos” o negados?

Una vez más se nos ponía en evidencia cierta disposición cuasi universal a silenciar determinados valores. Valores que son referidos como menores o secundarios, anticuados o incluso “negativos”. Y esto es así -qué duda cabe- por alguna influencia ideológica, constitutiva de lo que solemos llamar “lo políticamente correcto”. En un artículo anterior ya referimos esta frase de Beatriz Villacañas:

“Para conocer  a fondo una época  es necesario un estudio de las palabras que santifica y de las palabras que demoniza”.

Entonces hablábamos de palabras santificadas o palabras-mito; hoy nos referimos a palabras-valor demonizadas: valores repudiados.

Porque lo más llamativo y que nos movió a la confrontación y a un rico debate con el grupo del colegio sevillano vino después. Al comparar este perfil de grupo, resultante del ejercicio de consenso, con las conclusiones del análisis de los inventarios individuales de valores que, entre sesiones, ellos mismos habían realizado. Resultó que esos tres mismos valores -llamémoslos Dinero, Deber y Disciplina, las “tres D”- sí se encontraban, de forma muy significativa, entre las prioridades de la mayoría de sus listas de valores individuales. Esto es: se evidenciaba una notable incongruencia entre la ausencia de estas “tres D” cuando preguntamos explícita y públicamente por ellos como palabras-valor, frente a su notoria presencia cuando los mismos sujetos, de modo individual y anónimo, eligen y priorizan sus ideales y patrones de conducta más implícitos, proyectados en el repertorio de 125 ítems del Inventario de Valores Hall-Tonna.

Cuestión de congruencia

No estábamos allí, ni aquí, para juzgar esa incongruencia. Pero quizás, como padres y educadores, debiéramos preguntarnos si esa brecha, entre necesidades sentidas implícitas y valores repudiados explícitamente, no tendrá consecuencias sobre nuestras estrategias educativas. Y, particularmente, sobre la inalienable función socializadora de nuestra institución familiar (y, quizás, igualmente, de otras de nuestras instituciones, tan importantes como la Escuela).

¿Por qué no reconocer que la economía, el orden y la norma también forman parte de los cimientos para un clima familiar que proporcione seguridad a los miembros y les ayude a construir su presente y futura autonomía

¿Acaso no es preferible tratar explícitamente acerca del dinero o el deber, sin ocultarlos bajo fundamentalismos morales o seudo-progresistas, advirtiendo -como con cualquiera otro valor- sobre sus riesgos de sobrevaloración? Lo ilustró el filósofo José Antonio Marina, refiriéndose al valor Economía, con esta rotunda frase:

“El dinero es un instrumento que puede tener un uso noble o un uso canalla”  

Porque no es sólo la elección de valores, sino su orden de prioridad y las asociaciones entre ellos, lo que más determina su repercusión sobre nuestras conductas.

Conclusión

¿Qué calidad de socialización cabe esperar en los menores, si quienes les educamos llegásemos a repudiar expresamente ciertos valores que, sin embargo, están en nuestra base? Pensemos en otras palabras-valor como Autocontrol, Deber, Esfuerzo, Responsabilidad… Valores que hoy vemos ya tan mal considerados que incluso padres/madres y docentes prefieren silenciarlos. Aun cuando la evidencia nos muestra que ello va en contra de sus necesidades sentidas, en contra de sus propias prioridades implícitas.

Yo al menos saqué una lección (además de la de trabajar todo esto con aquellas familias): menos santificar y demonizar palabras; menos mitificar y repudiar valores. Aunque sólo sea por simple coherencia entre lo que sentimos y lo que expresamos. Porque, entre otras razones, sin esta congruencia difícilmente educaremos bien.

Tolstoi y el Sentido de la vida

Han pasado muchos años, pero aún recuerdo aquella sensación de angustia. Fue la primera vez que leí cierto texto de Tolstoi, de su obra “Confesión”. Eran unos párrafos que recreaban la vieja fábula del viajero, un exemplum en torno a la desesperación y el sinsentido de la vida. Un texto con resonancias existencialistas, al parecer de origen hindú aunque cristianizado y recogido en diversos libros medievales.

El pozo de Tolstoi

Tiempo ha se conoce la fábula sobre un viajero que, en la estepa, es sorprendido por una fiera enfurecida. Para ponerse a salvo, salta a un pozo seco en cuyo fondo ve a un dragón con las fauces abiertas dispuesto a devorarlo. El infeliz, no osando salir por no morir en las garras de la bestia enfurecida, ni osando bajar por miedo a ser devorado por el dragón, se agarra a las ramas de un matojo silvestre que crece en las grietas del pozo.

sentido de la vida

Sus brazos van perdiendo fuerza y siente que antes o después tendrá que abandonarse a la muerte que lo acecha desde ambos lados. Pero sigue agarrándose, y entonces ve que dos ratones, uno blanco y otro negro, roen el tronco del arbusto girando con regularidad a su alrededor. De un momento a otro, el arbusto se romperá y el viajero caerá en las fauces del dragón. El viajero sabe que inevitablemente perecerá. Pero de momento está suspendido, busca y entre las hojas del arbusto encuentra unas gotas de miel que alcanza y lame con la lengua.

El sin-sentido de la vida, una broma cruel

¿Reconoces todo el simbolismo presente en este relato de desesperación? El autor nos lo explica luego con bastante claridad, aunque nada tranquilizador:

…Del mismo modo, yo me agarro a las ramas de la vida, sabiendo que inevitablemente me espera el dragón de la muerte listo para despedazarme. Y no puedo entender por qué estoy en este suplicio. E intento chupar la miel que antes me consolaba, pero esta miel ya no me alegra. Y los ratones blanco y negro (día y noche) roen imparables la rama en que me sostengo. Sólo veo el dragón inevitable y los ratones, y no puedo apartar de ellos la mirada.

Tolstoi finalizaba su relato con otra cruda frase: “Y esto no es una fábula, es la verdad auténtica, incuestionable y que cualquiera entiende”.

Era aquel Tolstoi existencial y racionalista que ya antes había definido su vida como “una broma estúpida y cruel”.

sin sentido

 

Sentido y Esperanzas

Años después lo supe: También sería el mismo Tolstoi quien, sin salir de su existencialismo pero recuperando la esperanza, se atrevió a hacerse esa pregunta clave: ¿Tiene algún sentido mi vida? Miró desde el pozo hacia arriba y comenzó a hallar respuestas, hasta encontrarse con “el conocimiento del sentido de la vida humana, gracias al cual el hombre no se aniquila, sino que vive”.

 


TECNOLOGÍA DE VALORES

BÚSQUEDA DE SENTIDO = (Esperanza)  Buscar y descubrir la propia individualidad y el sentido de la propia existencia.

CREENCIAS / FILOSOFÍA = Adherirse a un sistema de creencias o conjunto de principios establecidos que guíen tu vida y tus acciones.

TRASCENDENCIA = Ejercitar la disciplina y el distanciamiento espirituales para poder experimentar una perspectiva global sobre la vida y sobre la propia misión.

[definiciones cortas originales del modelo Hall-Tonna, según adaptación de Elexpuru y cols. (2002) Universidad de Deusto] 


  

Me quedé mucho más tranquilo: Hasta en la desesperación del pozo de la vida podríamos, deberíamos buscar Sentido. Aún en esas circunstancias resulta posible la Esperanza. Claro que no es tan simple, pues hay que ir a por ella. Pues, como dijo otro genio…

“Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas: hay que salir a buscarlas, porque ellas ni se molestan…”   (Julio Cortázar)

Os dejo. Se me hace tarde y tengo que salir a buscar mis próximas esperanzas.

In memoriam: Brian Hall

brianPalabra de Brian

Creo que fue en 1996 cuando, en la Universidad de Deusto, conocí a Brian Hall. Fue en un curso sobre su metodología de Valores (Values Technology) aplicada al tratamiento de drogodependientes y el desarrollo de equipos de terapeutas.

Me impactó esa metodología. Pero más me impactó Brian: su carisma, su intuición, su Presencia y su Palabra. Descubriéndome, en breves momentos, bloqueos internos y conflictos institucionales, como si de un gurú se tratase.


TECNOLOGÍA DE VALORES

PRESENCIA = Tener capacidad de estar con otra persona de manera que le permita reflexionar sobre sí misma, conscientemente y con claridad. Proviene de un conocimiento interno tan contagioso que invita al otro a alcanzar el mismo estado.

PALABRA = Comunicar verdades universales con tal claridad que el que escucha se haga consciente de sus limitaciones y experimente un nuevo sentido de sí mismo.

[definiciones cortas del modelo Hall-Tonna, adaptadas por Elexpuru, 2002, Universidad de Deusto]


In memoriam

Hoy, Brian, su cuerpo al menos, ya no está entre nosotros. Y yo quiero traerlo aquí con mi recuerdo personal en estas líneas. Nunca lo olvidé, aunque pasaron años hasta que al fin logré ser acreditado e incluido en su equipo mundial de consultores.

Nunca lo olvidaré. Porque pocos han tenido, como yo, la fortuna de conocer personalmente y tratar con un maestro como Brian P. Hall. Y aún menos hemos tenido el privilegio de estar entre sus últimos discípulos y recibir de él lecciones, orientaciones y valoraciones. Con prodigiosa lucidez aun en sus momentos de enfermedad avanzada. Doy gracias por ello, recordando en este día a Brian y esperando que, de algún modo, su espíritu siga iluminando nuestro camino personal y profesional.

El principio fue la Autoestima

No me resisto a compartir un par de párrafos, que he osado traducir, de su libro más difundido y representativo. En ellos Brian resumió espléndidamente y de modo vivencial su experiencia y descubrimiento de la importancia de las palabras-valor. Sirva este fragmento para difusión y humilde homenaje:

Extraido de: VALUES SHIFT. A guide to personal & organizational transformation.

En 1968 comencé en Costa Rica un trabajo que me condujo directamente a mi actual comprensión del extraordinario poder de ciertas palabras, unas palabras especiales que mis colegas y yo ahora llamamos “valores”. Fui destinado a trabajar en una pequeña misión en Barrio Cuba, habitado por casi 30.000 personas. La mayoría de ellas subsistía con apenas unos dólares a la semana, aunque en aquel momento el coste de la vida en Costa Rica superaba en un 30% al de Canadá o Estados Unidos.

Comencé a trabajar en el barrio con un modelo de desarrollo comunitario basado en valores, inspirado en el trabajo de Paulo Freire. Freire había descubierto que al enseñar a la gente a leer y escribir en su idioma mediante palabras con determinada carga emocional, no sólo adquirían habilidades lingüísticas sino que además tomaban conciencia del significado más profundo que tenían dichas palabras en su idioma. En palabras de Freire: “se concientizaban”. Lo que Freire había identificado era que ciertas palabras en el lenguaje son más importantes y poderosas que otras. Freire denominó “Palabra” al valor que hay tras este proceso, porque era una experiencia vivificante que hacía a los aprendices más conscientes de su propia opresión así como de su propio poder y potencial. En cierto sentido todos los seres humanos están oprimidos hasta que se hacen conscientes de su propio potencial creativo.

[…]

Llegados a tal punto, fuimos capaces de identificar esas dos experiencias con un término íntimamente relacionado con el hecho de ser humano: Autoestima. Este término se convertiría después en uno de los 125 valores de una exhaustiva lista que Benjamin Tonna y yo desarrollaríamos en los años siguientes…

Habíamos descubierto en esta simple palabra la experiencia de un valor fundamental en la vida de aquellas personas. La creación y desarrollo de una simple lista de palabras ocupó nuestra investigación durante los siguientes 12 años; palabras que en el lenguaje oral y escrito portan significados especiales que hacen a la gente “concienciada” o “consciente”. Esas son las que llamamos VALORES.